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Estos eran tres compadres

“El Mayo” y “El Chapo” están presos. Queda la leyenda de “El Azul”: ¿Vivo o muerto?

26/07/2024 - 8:01 pm

Juan José de Jesús Esparragoza Moreno, “El Azul”, es el otro de los tres jefes de una generación de narcotraficantes de la vieja escuela sobre cuyo destino no hay certezas. Algunas versiones dicen que murió el 7 de junio de 2014; otros, como las autoridades de Estados Unidos, no han querido declararlo muerto porque no existe evidencia de que así sea. Como sea, la captura de “El Mayo” Zambada pone punto final a una historia que se remonta a la fundación misma de los cárteles mexicanos; a la raíz; al origen. Esparragoza Moreno, “El Azul”, sería el único de aquellos que sigue libre. Si es que está vivo.

Ciudad de México, 26 de julio (SinEmbargo).– La captura de Ismael “El Mayo” Zambada —el único gran capo mexicano que nunca había pisado una cárcel, hasta ahora— es el colofón de una larga historia en la que aparecen otros dos protagonistas: Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y Juan José de Jesús Esparragoza Moreno, “El Azul”. Esa triada fue la generación que siguió a la de los fundadores del Cártel de Guadalajara, que también se identificó como Cártel del Pacífico porque su área de operaciones corría desde Sinaloa hasta Jalisco.

De los tres jefes del que luego sería el Cártel de Sinaloa se sabe con certeza el destino de dos. Nadie está seguro de la suerte del tercero: “El Azul”, nacido el 3 de febrero de 1949 en Badiraguato, Sinaloa, cuna de muchos otros narcotraficantes de su generación. Algunas versiones dicen que murió el 7 de junio de 2014; otros, como las autoridades de Estados Unidos, no han querido declararlo muerto porque no existe evidencia de que así sea.

La ficha de recompensa del “Azul” aún está activa. Foto: FBI

“El Azul” Esparragoza fue parte de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) allá por la década de 1970, cuando ese cuerpo policiaco administraba al crimen organizado y estaba concentrado sobre todo en la persecución de dirigentes y miembros de la izquierda mexicana, pertenecieran o no a organizaciones sociales clandestinas armadas. En la década de 1980, esa fuerza fue disuelta y fue entonces cuando el rol de Esparragoza se hizo más notorio tanto en el Cártel de Juárez como en la llamada Federación, la mayor fuerza criminal de la historia de México que organizó y condujo Amado Carrillo Fuentes.

Esparragoza fue capo de alto rango en los cárteles de Sinaloa y de Juárez por igual, porque en realidad eran un mismo cuerpo. Allí coincidió con Joaquín Guzmán Loera y con Ismael Zambada. Y desde antes, desde el nacimiento del Cártel de Guadalajara —que se formó como una respuesta a la Operación Cóndor lanzada por el Gobierno contra el tráfico de drogas—, Esparragoza se vinculó con la primera generación de grandes jefes del narcotráfico: Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Padrino”, capturado por Guillermo González Calderoni; Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, entre otros.

Eran finales de la década de 1970 cuando la cocaína se convirtió en la droga estelar de la vida urbana en los Estados Unidos; las organizaciones criminales colombianas empezaron a enviarla por Florida en grandes cantidades, hasta que descubrieron que era más seguro compartir las ganancias con los grupos en México que se dedicaban básicamente a la siembra, empaquetado y exportación de mariguana —también movían heroína— y conocían todos los recovecos de la porosa frontera con Estados Unidos.

Aunque Estados Unidos se centró en un principio en cerrar Florida al tráfico de drogas, pronto la Drug Enforcement Administration (DEA) entendió que las dinámicas estaban cambiando. En el occidente mexicano se hacía cada vez más obvia la presencia de criminales beneficiados con el narcotráfico. Y los mismos capos se hicieron ver cada vez con mayor descaro. Les sobraba dinero y lo usaban para hacerse notar. Y la DEA empezó a documentar sus andanzas y a perseguirlos.

La ficha de recompensa por “El Mayo”, capturado este jueves. Foto: DEA

Esto lleva a uno de los puntos de quiebre entre esa generación de narcotraficantes y la agencia antidrogas: el de Enrique Camarena Salazar. Estuvo asignado a la DEA en Guadalajara. Identificó las operaciones de los capos mexicanos y reportó la existencia en Chihuahua de dos ranchos de mariguana, los más grandes de la historia: “Búfalo” y “Chilicote”. “Kiki” Camarena fue secuestrado el 7 de febrero de 1985 supuestamente por agentes de la Federal de Seguridad. También Alfredo Zavala Avelar, piloto, acusado por los jefes del narcotráfico de haber realizado operaciones encubiertas aéreas para ubicar físicamente los ranchos donde se sembraba la droga.

Hubo una persecución sin descanso contra los capos mexicanos. El mismo Esparragoza Moreno fue detenido y encarcelado en el Reclusorio Sur de Ciudad de México, el 11 de marzo de 1986. El 9 de julio de 1990 fue trasladado al Centro de Readaptación Social Federal No. 1, “La Palma”, en Almoloya de Juárez. Y en 1992 fue liberado. Nunca más pisaría una prisión.

Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, ya había dejado la ciudad fronteriza de Ojinaga —donde sirvió a Pablo Acosta, “El Pablote”— y, de hecho, ya era el jefe del Cártel de Juárez y se le reconocía con influencia por todo el país. “El Azul” Esparragoza se puso a sus servicios de inmediato. Y de acuerdo con los reportes de inteligencia (el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrece hasta hoy 10 millones de dólares por él) operó desde entonces sin ser molestado.

El 7 de junio de 2014, Juan José de Jesús Esparragoza Moreno, entonces de 65 años, se dijo que había fallecido de un paro cardíaco durante su recuperación por un accidente automovilístico. El entonces Procurador Jesús Murillo Karam declaró que no había “suficiente evidencia para confirmar su muerte”. Un hijo de Esparragoza dijo que sí había muerto, pero no hay tal certeza: la familia argumenta haber recibido apenas cenizas de un crematorio.

“El Chapo” Guzmán preso en Estados Unidos, en donde fue condenado a cadena perpetua. Foto: DEA

Como sea, la captura de “El Mayo” Zambada pone punto final a una historia que se remonta a la fundación misma de los cárteles mexicanos; a la raíz; al origen. Esparragoza Moreno, “El Azul”, sería el único de aquéllos que sigue libre. Si es que está vivo. Tanto “El Mayo” como “El Chapo” están presos en Estados Unidos.

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